La palabra homeopatía proviene de dos palabras griegas “homoios“, que significa similar y “pathos“, que significa enfermedad o sufrimiento. Se basa en la ley “similia similibus curantur” que significa “lo semejante se cura con lo semejante” y fue formulada por primera vez por el conocido médico alemán Samuel Hahnemann en 1789.

El remedio homeopático proveniente de una sustancia natural (vegetal, animal o mineral) que normalmente producirá síntomas en una persona sana, pero que cuando se administra a una persona enferma que presenta esos síntomas, efectuará una cura. Es así como se explica por ejemplo por qué la gente puede tomar Rhus tox homeopático (hiedra venenosa) para curar su reacción alérgica a la hiedra venenosa.

La homeopatía considera a la persona de una manera integral y entiende la enfermedad como un desequilibrio de todo el organismo, que se manifiesta en los diferentes síntomas del enfermo. La terapéutica homeopática es individual y por lo tanto requiere de enfoques específicos para cada paciente, quien puede presentar síntomas peculiares que constituyen la individualidad, (cada persona es distinta de las demás), con sus modalidades propias y exclusivas.

Para la homeopatía el individuo y su enfermedad son un todo indisociable, por lo que para tratar la enfermedad habrá que considerar conjuntamente las características constitucionales y reaccionales del enfermo.

La constante investigación científica en todo el mundo, especialmente en Europa, la India, Estados Unidos y en algunos países de América Latina ha logrado que la homeopatía haya ganado un lugar importante en la medicina moderna. Esto se debe a los innegables resultados clínicos obtenidos.

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